Llegamos el domingo temprano. Lo primero que sucedió es que yo debí pasar buscando a Julio y a Manaure, pero resulta que habia un evento por el cual no pude pasar. Pensé: "esto es una advertencia, no deberías ir a jugar". Pensé inclusive en abandonar y regresar a mi casa, sin embargo, decidí continuar adelante. Terminamos encontrandonos en el hotel, donde nos inscribimos y comenzó la jornada.
Primero, las explicaciones tanto del juego como de las reglas. Realmente hay que ser casi un jugador experto para poder entender lo que decían. El juez hablaba para mi como la maestra de Carlitos (el de snoopy). Comencé a sudar, pero si demostraba esa falla, iba a ser todo para mi. Esto último debido a que en el magic, a mi entender, el 50% (cuando menos) es actitud. Por ello, no podía demostrar nada que no fuera seguridad en lo que iba a hacer.
Seguidamente, nos entregaron las cartas, para que anotaramos, en una planilla prediseñada, las cantidades de cada carta que teníamos. Sudé con solo anotar mi número DCI. Perdí (o invertí) algo de tiempo viendo a mis compañeros de mesa, de manera de poder, al menos, imitar lo que hacían. Sólo allí gasté la mitad de la energía que tenía para todo el día. Luego, debimos pasar las cartas. Mis compañeros de mesa, quienes obviamente se conocían, se hicieron los locos con algunas reglas, pero bueno, tampoco iba a estar peleando por las reglas que ni siquiera recordaba (o incluso conocía en algunos casos). Decidí que iba a disfrutar...
Luego de eso, vino lo más difícil: armar un mazo para jugar. Comencé a hacer memoria: arma un mazo de 40 cartas, balancea el maná... De todo lo que ví, por las cartas que tenía, decidí jugar rojo y blanco. Esta decisión se basó principalmente en que establecí jugar lo más básico posible, para no complicarme con las reglas y nuevas características que no conocía. La intención fué armar un mazo que tuviese muchas criaturas, que se pudieran jugar inclusive desde la primera mano, y que pudiese ganar a punta de ataques. No metí mucho para defenderme, ni para aplicar hechizos a mi oponente. Lo más básico posible. Para ello, armé el siguiente mazo:
BLANCAS:
- 9 tierras básicas
- 1 oleada de trama mental (instantáneo tribal - kithkin)
- 2 escaramuzador de kinsbaile (criatura - soldado kithkin)
- 1 heredero del cenn (criatura - soldado kithkin)
- 1 caballero de pradera cultivada (criatura - caballero kithkin)
- 1 yegua fatua (criatura - elemental)
- 1 heraldo kithkin (criatura - hechicero kithkin)
- 1 caballero de saltanejo (criatura - caballero kithkin)
- 1 sanador kithkin (criatura - clérigo kithkin)
- 1 caballero de chorlitos (criatura - caballero kithkin)
- 1 guardabosque cabra de las nubes (criatura - guerrero gigante)
ROJAS:
- 8 tierras básicas
- arrojar con violencia (instantáneo)
- forrajero boggart (criatura - bribón trasgo)
- pendenciero llameante (criatura - guerrero elemental)
- llameante escupefuego (criatura - chamán elemental)
- boggart vara de culebra (criatura - guerrero trasgo)
- cambiaformas vientre de fuego (criatura - metamorfo)
- llameante alma radiante (criatura - chamán elemental)
- gigante del punto ciego (criatura - guerrero gigante)
- travesuras boggart (encantamiento tribal - trasgo)
- inflamador de la llama interna (criatura - guerrero elemental)
- simplón de las tierras bajas (criatura - guerrero gigante)
- ira de gigante (conjuro tribal - gigante)
Con esta combinación de cartas supuse que tendría un éxito suficiente como para llegar al top-ocho...
En mi primer juego, me enfrenté a un chamo que inclusive me presionó para que jugara rápido. Claro está, me vió nuevo, seguramente con cara de asustado (lo cual no distaba mucho de la realidad), y quiso ganarse sus puntos fácilmente. Pues no le costó mucho realmente. Yo salí muy mal, sin tierras, y el mazo no se movió. Cuando comenzó a hacerlo, ya era tarde, y lo demás es historia.
Para el segundo juego, me tocó otro chamo que era medio loco, o se hacía el loco (ambas tácticas dignas de imitar). Ibamos muy bien en el primer juego, hasta que en un momento, mi cuenta no concordaba con la de él. En lugar de llamar al juez, decidí asumir sus puntos (error!!!!!), y por supuesto, perdí. Para el segundo juego, despues de una medio discusión, el comenzó a anotar, y yo le gané. Para el desempate, creo que lo tenía listo, pero por tiempo decidimos empatar. para mi era mejor 1 puntico que ninguno.
El otro juego (ya no me acierdo el orden) me tocó con un pana que por la pinta supuse que ibamos a tener problemas, pero como siempre pasa, uno no debe juzgar por las apariencias, y fué de verdad el mejor juego que tuve. Fué muy divertido, sin presión, y hasta gané una mano (aunque perdí el juego). Así fuí hasta el final, cuando jugué, ya sin posibilidades de nada, pero con 2 puntos anotados, con la única fémina del juego, a quien le gané.
Sobre el mazo, como todo, al final fué que se puso interesante. Quizás fué que aprendí a utilizarlo, quizás fupe que me tocó jugar con jugadores sin tanta experiencia, quizás porque jugué ya sin la presión de tener que ganar. En el último juego, en una mano logré hacer mas de 30 puntos de daño, aunque sería difícil describir cómo sucedió (lo cual puede quedar para el animado lector que haya llegado hasta aquí, con las cartas que utilicé, determinar cual fupe la combinación que me permitió ese score).
Me sentí muy bien. Recordé muy buenos momentos, y me di cuenta que mas que convertirme nuevamente en un jugador apasionado, puedo esperar los pre-releases y jugar para divertirme (además de darle puntos a otros que si se lo tomen en serio). Como verá quien lea esto, quizás deba convertirme en reportero del magic, que como que me va mejor.
Hasta el próximo pre-release! (o antes si las circunstancias lo permiten)














