martes, 16 de octubre de 2007

Pre-release de Lorwyn - Caracas

El domingo 30 de Septiembre (estaba pendiente de publicar esto hace tiempo), tuve la oportunidad de participar en el pre release de LORWYN. Hablar de la expansión sería harto difícil para mí, ya que después de más de 7 años sin jugar, me vi enfrentado al estudio (despues de otros varios años mas sin estudiar) del bendito spoiler. Volver a ver las descripciones de las cartas en un archivo de texto plano, conocer nuevas características, habilidades, tipos, y sobre todo descubrir que las explicaciones que antes tenían las cartas ahora estaban resumidas en "palabras", comenzó a causarme lo que siempre me ha atraído del Magic: un sensación combinada de temor y ganas de matar. En varias oportunidades tuve que aceptar que no recordaba las benditas reglas. No recordaba nada realmente, sino que tenía un vago recuerdo más de las sensaciones vividas durante los juegos y torneos en los cuales participé, que de las características intrínsecas de la filosofía del juego. Debo confesar que en varias oportunidades dudé de mi regreso, pero gracias a la insistencia de mis compañeros de equipo, Julio y Manaure, hubiese desistido y no hubiese jugado. Lo cierto del caso es que finalmente llegamos al domingo, el día donde debía demostrar que aún llevaba conmigo la sangre de jugador de magic.
Llegamos el domingo temprano. Lo primero que sucedió es que yo debí pasar buscando a Julio y a Manaure, pero resulta que habia un evento por el cual no pude pasar. Pensé: "esto es una advertencia, no deberías ir a jugar". Pensé inclusive en abandonar y regresar a mi casa, sin embargo, decidí continuar adelante. Terminamos encontrandonos en el hotel, donde nos inscribimos y comenzó la jornada.

Primero, las explicaciones tanto del juego como de las reglas. Realmente hay que ser casi un jugador experto para poder entender lo que decían. El juez hablaba para mi como la maestra de Carlitos (el de snoopy). Comencé a sudar, pero si demostraba esa falla, iba a ser todo para mi. Esto último debido a que en el magic, a mi entender, el 50% (cuando menos) es actitud. Por ello, no podía demostrar nada que no fuera seguridad en lo que iba a hacer.
Seguidamente, nos entregaron las cartas, para que anotaramos, en una planilla prediseñada, las cantidades de cada carta que teníamos. Sudé con solo anotar mi número DCI. Perdí (o invertí) algo de tiempo viendo a mis compañeros de mesa, de manera de poder, al menos, imitar lo que hacían. Sólo allí gasté la mitad de la energía que tenía para todo el día. Luego, debimos pasar las cartas. Mis compañeros de mesa, quienes obviamente se conocían, se hicieron los locos con algunas reglas, pero bueno, tampoco iba a estar peleando por las reglas que ni siquiera recordaba (o incluso conocía en algunos casos). Decidí que iba a disfrutar...
Luego de eso, vino lo más difícil: armar un mazo para jugar. Comencé a hacer memoria: arma un mazo de 40 cartas, balancea el maná... De todo lo que ví, por las cartas que tenía, decidí jugar rojo y blanco. Esta decisión se basó principalmente en que establecí jugar lo más básico posible, para no complicarme con las reglas y nuevas características que no conocía. La intención fué armar un mazo que tuviese muchas criaturas, que se pudieran jugar inclusive desde la primera mano, y que pudiese ganar a punta de ataques. No metí mucho para defenderme, ni para aplicar hechizos a mi oponente. Lo más básico posible. Para ello, armé el siguiente mazo:
BLANCAS:
  • 9 tierras básicas
  • 1 oleada de trama mental (instantáneo tribal - kithkin)
  • 2 escaramuzador de kinsbaile (criatura - soldado kithkin)
  • 1 heredero del cenn (criatura - soldado kithkin)
  • 1 caballero de pradera cultivada (criatura - caballero kithkin)
  • 1 yegua fatua (criatura - elemental)
  • 1 heraldo kithkin (criatura - hechicero kithkin)
  • 1 caballero de saltanejo (criatura - caballero kithkin)
  • 1 sanador kithkin (criatura - clérigo kithkin)
  • 1 caballero de chorlitos (criatura - caballero kithkin)
  • 1 guardabosque cabra de las nubes (criatura - guerrero gigante)
De estas cartas, la estrategia que intenté fué principalmente poder sacar rapidamente criaturas (con uno blanco y uno incoloro podia comenzar), y al ser todos kithkin, podia aprovechar habilidades como: "siempre que el heredero del cenn ataque, obtiene +1/+1 hasta el final del turno por cada otro kithkin atacante"; "cuando el escaramuzador de kinsbaile entre en juego, la criatura objetivo obtiene +1/+1 hasta el final del turno"; "Las criaturas que controlas obtienen +1/+1 hasta el final del turno"; "cuando el heraldo kithkin entre en juego, puedes buscar en tu biblioteca una carta kithkin, mostrarla, barajar tu biblioteca y poner esa carta en la parte superior"; "cuando la guardabosque cabra de las nubes entre en juego, pon en juego tres fichas de criatura sodado kithkin blancas +1/+1". Con estas combinaciones de cartas tenia como comenzar temprano a dar golpes con miras a ir debilitando a mi oponente.

ROJAS:
  • 8 tierras básicas
  • arrojar con violencia (instantáneo)
  • forrajero boggart (criatura - bribón trasgo)
  • pendenciero llameante (criatura - guerrero elemental)
  • llameante escupefuego (criatura - chamán elemental)
  • boggart vara de culebra (criatura - guerrero trasgo)
  • cambiaformas vientre de fuego (criatura - metamorfo)
  • llameante alma radiante (criatura - chamán elemental)
  • gigante del punto ciego (criatura - guerrero gigante)
  • travesuras boggart (encantamiento tribal - trasgo)
  • inflamador de la llama interna (criatura - guerrero elemental)
  • simplón de las tierras bajas (criatura - guerrero gigante)
  • ira de gigante (conjuro tribal - gigante)
Con las cartas rojas, pretendí tener mas poder. Podia bajar criaturas con solo un maná rojo. tenia como hacer daño directo a una criatura objetivo; podía hacer que mis criaturas arrollaran; podia hacer daño al jugador objetivo; podia inflar la fuerza de mis criaturas y hacer 4 puntos de daño al jugador objetivo.

Con esta combinación de cartas supuse que tendría un éxito suficiente como para llegar al top-ocho...
En mi primer juego, me enfrenté a un chamo que inclusive me presionó para que jugara rápido. Claro está, me vió nuevo, seguramente con cara de asustado (lo cual no distaba mucho de la realidad), y quiso ganarse sus puntos fácilmente. Pues no le costó mucho realmente. Yo salí muy mal, sin tierras, y el mazo no se movió. Cuando comenzó a hacerlo, ya era tarde, y lo demás es historia.
Para el segundo juego, me tocó otro chamo que era medio loco, o se hacía el loco (ambas tácticas dignas de imitar). Ibamos muy bien en el primer juego, hasta que en un momento, mi cuenta no concordaba con la de él. En lugar de llamar al juez, decidí asumir sus puntos (error!!!!!), y por supuesto, perdí. Para el segundo juego, despues de una medio discusión, el comenzó a anotar, y yo le gané. Para el desempate, creo que lo tenía listo, pero por tiempo decidimos empatar. para mi era mejor 1 puntico que ninguno.
El otro juego (ya no me acierdo el orden) me tocó con un pana que por la pinta supuse que ibamos a tener problemas, pero como siempre pasa, uno no debe juzgar por las apariencias, y fué de verdad el mejor juego que tuve. Fué muy divertido, sin presión, y hasta gané una mano (aunque perdí el juego). Así fuí hasta el final, cuando jugué, ya sin posibilidades de nada, pero con 2 puntos anotados, con la única fémina del juego, a quien le gané.

Sobre el mazo, como todo, al final fué que se puso interesante. Quizás fué que aprendí a utilizarlo, quizás fupe que me tocó jugar con jugadores sin tanta experiencia, quizás porque jugué ya sin la presión de tener que ganar. En el último juego, en una mano logré hacer mas de 30 puntos de daño, aunque sería difícil describir cómo sucedió (lo cual puede quedar para el animado lector que haya llegado hasta aquí, con las cartas que utilicé, determinar cual fupe la combinación que me permitió ese score).

Me sentí muy bien. Recordé muy buenos momentos, y me di cuenta que mas que convertirme nuevamente en un jugador apasionado, puedo esperar los pre-releases y jugar para divertirme (además de darle puntos a otros que si se lo tomen en serio). Como verá quien lea esto, quizás deba convertirme en reportero del magic, que como que me va mejor.

Hasta el próximo pre-release! (o antes si las circunstancias lo permiten)

lunes, 17 de septiembre de 2007

¿Y el magic? (¿Magic para "seniors"?)

Desde hace algún tiempo, para ser mas precisos, desde que llegó Julio a caracas, en varias oportunidades (muchas, quizás) hemos estado conversando acerca de los tiempos del magic. En algún momento (quizás en muchos también) hemos comentado acerca de la posibilidad de regresar al juego. Bueno, en realidad ha sido un anhelo más de mi parte que de Julio, pero ha estado allí dando vueltas. Desde que jugábamos en mérida, donde participamos en varios torneos, siempre tuvimos el anhelo de participar en un nacional. La verdad es que no se nos dió la oportunidad, y bueno, allí quedó la cuestión. Luego de mas de 6 años, este domingo pasado tuve la oportunidad de estar presente en el nacional de magic. Estuvimos Julio y yo, un rato, desde unos minutos antes de llegar al "topocho", tomando algunas fotos y realmente visitando a Inti & company. Allí pude recordar en vivo lo que era jugar Magic. Pude ver la pasión, el deseo de ganar, la angustia... y me estaba entusiasmando con la idea de regresar, a pesar de haber conversado con Julio, quien me dijo que "no iba a regresar". Todo iba muy bien hasta que se dió una discusión, bastante acalorada al comienzo, entre dos jugadores. Para Julio y para mi eran dos jugadores diciendose cosas, hasta llegar a ofrecerse unos "coñazos", todo debido a que les tocó jugar y uno le pidió al otro que le cediera al juego para entrar al "topocho", y el otro le dijo que no, ya que si le ganaba quedaría muy bien para el ranking internacional, con lo cual iría al mundial en nueva york (o algo asi...). En ese momento, el Julio que hay dentro de Julio se hizo presente, y le dijo a Inti que pusiera orden. Esto pasó por debajo de cuerda, y ante los reclamos de Julio le explicaron que los dos involucrados en el problema eran muy amigos, y que se prestaban las cartas, y que incluso se quedaban uno en casa del otro cuando iban a jugar. Por ello, no les pararon mucho, y luego de que se retiraran del salón donde se estaba realizando el evento, todo siguió normalmente. De repente, llegó alguien del personal del hotel a avisar que se estaban dando golpes unos muchachos del torneo. Inti salió y atrás nos fuimos los mirones de siempre. Ya todo había pasado, y solo quedaba uno, al que llaman "el negro", allí muy afectado (quizás por los coñazos). Inti les reclamó, y bueno, para no hacer tan largo el cuento, se presentó el problema de que posiblemente no prestaran nuevamente el salón del hotel para otros torneos, los amonestaron a los dos, por lo cual perdieron los puntos ambos, etc, etc, etc.
Lo importante que me parece que sucedió, es que tuve la oportunidad de ver que ya no estaba para seguir en el juego. El solo imaginarme que me saliera a mi, cualquiera de esos muchachos, con una cosa así, me dió mucha risa. En un caso como el relatado, obviamente no podría darme unos coñazos con un carajito quizas 15 años menos que yo (o mas), ya que saldria muy mal, y por otra parte, me vería muy mal en ese papel. Por ello le comenté a Julio que definitivamente no podiamos volver, y entre otras cosas le comenté a Inti que debería crear una liga "senior", lo cual pasó así como algo jocoso.
Estando en el torneo, les escribí a Hector, Alfonso e Igor que estaba allí. La respuesta de Héctor no se hizo esperar, y extrañamente (lo cual me esta pasando muy a menudo con el recientemente), estoy muy de acuerdo con su comentario, en el cual pues hace mención a que no volverá a jugar más o menos por las mismas razones.
Pues bien, en mi caso es una decisión: no volveré a jugar Magic. Pero eso no me exime de la posibilidad de al menos ir a ver a quienes juegan. Sin querer hacer entender que fuí un graaaaaaan jugador, debe ser algo así como lo que siente Schumacher cuando ve la formula 1. Sigue alli, pero ya no maneja nada. Así estaré yo mientras pueda, pero además, siempre, al igual que comentó Hector, y como estoy seguro que sienten Alfonso, Igor y Julio, estarán los recuerdos de nuestros dias de magic. eso nadie podrá borrarlo, y de hecho, aún espero que podamos estar juntos en un torneo nacional (y quizas hasta internacional), pero como expectadores, y quien quita que sea acompañando a Houmen, o a Andrés David? Pobre de ellos, estoy seguro que antes de aceptar jugar magic y "calarse" a sus tios, llegarán a tener 2 o 3 doctorados y quizas algún premio novel.

SIEMPRE RECORDARE EL MAGIC! y por eso siempre estaré escribiendo sobre el...

viernes, 6 de julio de 2007

Cartas interesantes

Aqui les presento algunas cartas interesantes que conseguí por ahí...
















domingo, 24 de junio de 2007

Battle is our religion.

"Battle is our religion. This fortress is our temple."
— Latulla, Keldon overseer

Flavor Text on Citadel of Pain.

This fortress is our temple.

Julio hizo una excelente referencia sobre el tipo de jugadores que fuimos -o somos-. El artículo de Mark RoseWater aclara la manera en que el juego, Magic The Gathering, se diseñó para incluir elementos que nos cautivasen a todos, cual anillo de Sauron.

Es interesante conocer ahora, mientras me embutía nuevamente en el mundo de Magic TG para escribir este post, que Mark revisó su artículo en dos ocasiones en 2006. Estas revisiones se pueden leer aquí y acá. Muy seguramente no hemos cambiando tanto, y por eso este Blog, nos resulta tan pertinente años después. Seguimos siendo Johnnies:

Johnny is the creative gamer to whom Magic is a form of self-expression. Johnny likes to win, but he wants to win with style. It’s very important to Johnny that he win on his own terms. As such, it’s important to Johnny that he’s using his own deck. Playing Magic is an opportunity for Johnny to show off his creativity.

Johnny likes a challenge. Johnny enjoys winning with cards that no one else wants to use. He likes making decks that win in innovative ways. What sets Johnny apart from the other profiles is that Johnny enjoys deckbuilding as much as (or more than) he enjoys playing. Johnny loves the cool interactions of the cards. He loves combo decks. Johnny is happiest when he’s exploring uncharted territory.

Like Timmy, Johnny cares more about the quality of his wins than the quantity. For example, let's say Johnny builds a new deck that has a neat but difficult way to win. He plays ten games and manages to get his deck to do its thing… once. Johnny walks away happy.

La tiendita y el ídolo.

Realmente un Johnny nos define completamente, aún más en ese momento en que descubríamos un juego únicamente en base al universo de cartas a las que teníamos acceso.

Revisábamos cientos de cartas, en una pequeña tiendita del centro de nuestra ciudad. Allí habían cajas de cartas que se vendían por separado, algunas muy muy baratas. Muchas habían sido dejadas allí ya sea por desilusión, hastío, repitencia, pero algunas eran verdaderas joyas. Muchas de ellas terminaron en nuestros mazos perfeccionando ideas.

Muchas veces nos reprochamos mutuamente nuestras respectivas adquisiciones, muchas veces por malas, otras cuantas aceptadas luego con repentino asombro. Recuerdo una de esas adquisiciones, recuerdo el día en que descubrí al Ídolo Quimérico y compré 3, baratos.


La tortuga maléfica vio la luz del día, al salir de esas cajas, en varios de nuestros mazos pichachericos, pues resultaba un buen complemento en las estrategias del entorno estándar de esa época. El Gato de Escoria, el Pozo de Vida y Ciudadela del Dolor, cobraron repentino sentido y junto a varias cartas comunes, ayudó a mejorar nuestro juego con sofisticadas rutinas que extendían el poder de nuestras estrategias, aún más allá de nuestra fase de ataque.

Algunos pocos fueron víctimas de nuestro poder, aunque usualmente el daño nos lo infringíamos nosotros mismos ;-)

Encuentro con un elfo.

De esa época, en los rincones del Centro Comercial en el que existía aquella tiendita, recuerdo también la dura manera en que aprendimos que existía un entorno extendido, cuando Julio jugó con un pana, de Caracas, que tenía un viejo mazo azul que amarraba las tierras. No recuerdo su nombre, pero si que nos cautivó su manera de jugar. El lucía como un elfo artesano hippie y fue muy elegante la manera en que con toda tranquilidad, a pesar de que le quedaba sólo un punto de vida, le dijo a Julio: -Va a ser muy difícil que me ganes-. Fue una derrota humillante para nuestro mejor jugador, sin embargo hubo algo en toda al escena que nos hizo admirar a aquel pana, de cuyo nombre quisiera acordarme.

Seguramente leeremos más de Julio, al respecto.

Seguimos siendo hermanos. Battle is our religion.

La imagen del Idolo Quimérico, tortuga maléfica que tantos golpes dio, es de Mark Tedin.

iGor, escribiendo a ritmo desmedido, sin querer intimidar al resto del clan, pues con seguridad no podrá escribir en los días laborables por venir. ¡Posteen cerdos! :-)

sábado, 23 de junio de 2007

Desde el avila

Como veo que están tan activos aprovecho las ventajas de mi Blackberry para hacerme presente desde el avila. Ya pondré las fotos que estoy tomando con mi cámara ANALOGÍCA tradicional que toma mejores imágenes.

Para que vean que estoy pendiente incluso alejado de mi computador. Ya me pondré al día con los "posts".

Enviado desde mi BlackBerry de Movistar

El niño Jesús no existe...

Nuestro Magic fue muy particular, producto de nuestra edad al descubrirlo (jóvenes adultos) y de la poca difusión que tenía en Mérida. Internet no era todavía lo que ha llegado a ser, así que los grandes diseños sólo estaban disponibles a los pocos participantes del mundillo profesional. El resultado: creatividad a borbotones, a tal punto que en nuestras sesiones invertíamos al menos tres cuartas partes del tiempo diseñando mazos. Una gran cantidad de estrategias locas y desventuradas se juntaban con unas pocas más lógicas y efectivas, siempre con el objetivo de conseguir esa victoria espectacular con la que chalequear continua y reiteradamente al derrotado. Eramos unos auténticos Johnnies, según el mercadeo ideado por Wizards, un mercadeo que lanzó un anzuelo con el que nos atrapó.

Hector siempre tuvo ese "cutting edge" desde el primer momento, descubriendo el "suicide black" con una total naturalidad. Nació su versión de esta estrategia, el mazo "Pichache", y de él adoptamos el nombre de nuestro grupo. Con pocas cartas (aún recuerdo el "teno poquitaz" de Hou Meng), casi todas de muy baja calidad para ser utilizadas en las estrategias dominantes, nuestros mazos servían para el fin principal, tomarnos unas cuantas birras y pasar un buen rato. El Magic sustituyó al dominó en la ecuación rumbera tradicional venezolana.

Pero mucho del atractivo que el juego tenía se perdió cuando me fui a Barquisimeto; el ambiente corporativo y profesional que tenía el Magic allí lo borró de un plumazo. Me sentía como un carajito al que de golpe le revelan que el niño Jesús no existe. Si quería jugar Magic, debía hacerlo competitivamente, no por diversión pura. De esta manera, nació una segunda etapa de nuestro grupo, en la que yo me encargaba de buscar las cartas para cuatro mazos. Los armaba, los probaba, competía con ellos y, finalmente, los enviaba a Mérida para que los jinetes del Armagedón lograran infligir un miedo aterrador en sus rivales 15 años menores. De nuevo, la poca difusión que tenía el juego en Mérida nos ayudaba. Cuatro mazos del mejor nivel, entonados como "vedoces" listos para la carrera, eran bastante difíciles de conseguir en nuestra ciudad. La sensación era adictiva, para nosotros era nuestro mayor triunfo.

Los cinco miembros de esta hermandad hace ya tiempo que hemos dejado esta fiebre, repartiéndonos por diferentes rincones del mundo. Sin embargo, estoy seguro que la magia que nos une como amigos estará siempre presente en todas nuestras reuniones, reales o virtuales. Preparen los "vedoces", los jinetes del Armagedón están listos para ellos.

¡Aquí se juega como Yo digo! !-(

¡Aquí se juega como Yo digo! !-(

Reconocer la bestia que hay en uno, es algo difícil. Sobre todo cuando a uno normalmente se le aprecia como alguien afable, tolerante, buena gente; en buen andino: medio toche, pues.


El Magic sacó lo mejor y lo peor de todos nosotros. En mi caso mi inmadurez, no reconocida oficialmente sino hasta hoy -Sábado 23 de Junio, 2007, como a las 10 AM-. ¡Dios! como detestaba que aquellas poderosas estrategias de fuerza bruta roji-verde, expresión que psicológica y seguramente podría interpretarse como algún comportamiento auto-reprimido de venganza -o de alguna inclinación sexual escondida, diría mi hermano Fernando-, languideciesen cual patéticos hechizos infructuosos ante las maquiavélicas artes de control pestilente o de, estoy convencido, perverso sadismo disfrazado de pura blancura o peor aún, de ese mágico y azulado mundo marino, tal vez el único inspirado verdaderamente por la Magia per se.

Pero volviendo a la frase que le da título a este post, poderosísimo momento acompañado de gran golpe de puño sobre la mesa de vidrio, que por un momento mágico logró intimidar a todos quienes me rodeaban -muy ayudado por la fuerza de mis 100 Kilos, debo decir- para luego desaparecer en una mezcla de vergüenza propia y risas ajenas, cuyo único posible escape fue el contagio y la risa de asumir mi propio ridículo. :-P

Ya antes habíamos intentado ocupar nuestro tiempo y nuestro cariño innegable de clan, jugando juegos de rol. El D&D por ejemplo, discurría entre interminables tardes de preparación y largos desvelos de pocos turnos de juego que terminaron por matar el encanto. Pero Magic no. Magic nos cautivó desde el primer momento, nos sedujo con la idea de matarnos entre nosotros y aún seguir juntos, como hermanos.

La ilustración "Rhox" de Mark Zug, la primera criatura poderosa, el Rhox, que tuve en un mazo de cartas de Magic The Gathering, ilustra perfectamente la fuerza bruta que describo en este post y de la que nunca pude separarme en mis estrategias.

iGor, comentando sobre el Magic en primer post, diciéndole al resto del clan que el URL le caga: ¡No vaya a ocurrir que sea un Blog con Fading 3! :-/