Nuestro Magic fue muy particular, producto de nuestra edad al descubrirlo (jóvenes adultos) y de la poca difusión que tenía en Mérida. Internet no era todavía lo que ha llegado a ser, así que los grandes diseños sólo estaban disponibles a los pocos participantes del mundillo profesional. El resultado: creatividad a borbotones, a tal punto que en nuestras sesiones invertíamos al menos tres cuartas partes del tiempo diseñando mazos. Una gran cantidad de estrategias locas y desventuradas se juntaban con unas pocas más lógicas y efectivas, siempre con el objetivo de conseguir esa victoria espectacular con la que chalequear continua y reiteradamente al derrotado. Eramos unos auténticos Johnnies, según el mercadeo ideado por Wizards, un mercadeo que lanzó un anzuelo con el que nos atrapó.
Hector siempre tuvo ese "cutting edge" desde el primer momento, descubriendo el "suicide black" con una total naturalidad. Nació su versión de esta estrategia, el mazo "Pichache", y de él adoptamos el nombre de nuestro grupo. Con pocas cartas (aún recuerdo el "teno poquitaz" de Hou Meng), casi todas de muy baja calidad para ser utilizadas en las estrategias dominantes, nuestros mazos servían para el fin principal, tomarnos unas cuantas birras y pasar un buen rato. El Magic sustituyó al dominó en la ecuación rumbera tradicional venezolana.
Pero mucho del atractivo que el juego tenía se perdió cuando me fui a Barquisimeto; el ambiente corporativo y profesional que tenía el Magic allí lo borró de un plumazo. Me sentía como un carajito al que de golpe le revelan que el niño Jesús no existe. Si quería jugar Magic, debía hacerlo competitivamente, no por diversión pura. De esta manera, nació una segunda etapa de nuestro grupo, en la que yo me encargaba de buscar las cartas para cuatro mazos. Los armaba, los probaba, competía con ellos y, finalmente, los enviaba a Mérida para que los jinetes del Armagedón lograran infligir un miedo aterrador en sus rivales 15 años menores. De nuevo, la poca difusión que tenía el juego en Mérida nos ayudaba. Cuatro mazos del mejor nivel, entonados como "vedoces" listos para la carrera, eran bastante difíciles de conseguir en nuestra ciudad. La sensación era adictiva, para nosotros era nuestro mayor triunfo.
Los cinco miembros de esta hermandad hace ya tiempo que hemos dejado esta fiebre, repartiéndonos por diferentes rincones del mundo. Sin embargo, estoy seguro que la magia que nos une como amigos estará siempre presente en todas nuestras reuniones, reales o virtuales. Preparen los "vedoces", los jinetes del Armagedón están listos para ellos.
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4 comentarios:
¡Johnnie tu mamá!. xD
Mira ¿y los tags? ¿Un blog de hoy en día, sin tags? Nah.
¡AJÁ!
Te diste cuenta, ¿no?. :-P
Si se les quedo pegado, en una encuesta, el enlace de los Johnnies que dejó Julio dejo aquí la segunda parte. Excelente referencia a la clasificación básica y extendida que se puede hacer de los jugadores de Magic TG.
Excelente comentario el tuyo July! Efectivamente, fueron muchas las cosas que pasamos juntos con la excusa del magic. No voy a extenderme mucho ya que en un comentario es dificil resumir tantas cosas, pero al fin de cuentas, esa es la idea de esto, que podamos ir expresando y dejando plasmado lo que al final de cuentas nos une (les dejo a su imaginación que será eso)
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