lunes, 17 de septiembre de 2007
¿Y el magic? (¿Magic para "seniors"?)
Lo importante que me parece que sucedió, es que tuve la oportunidad de ver que ya no estaba para seguir en el juego. El solo imaginarme que me saliera a mi, cualquiera de esos muchachos, con una cosa así, me dió mucha risa. En un caso como el relatado, obviamente no podría darme unos coñazos con un carajito quizas 15 años menos que yo (o mas), ya que saldria muy mal, y por otra parte, me vería muy mal en ese papel. Por ello le comenté a Julio que definitivamente no podiamos volver, y entre otras cosas le comenté a Inti que debería crear una liga "senior", lo cual pasó así como algo jocoso.
Estando en el torneo, les escribí a Hector, Alfonso e Igor que estaba allí. La respuesta de Héctor no se hizo esperar, y extrañamente (lo cual me esta pasando muy a menudo con el recientemente), estoy muy de acuerdo con su comentario, en el cual pues hace mención a que no volverá a jugar más o menos por las mismas razones.
Pues bien, en mi caso es una decisión: no volveré a jugar Magic. Pero eso no me exime de la posibilidad de al menos ir a ver a quienes juegan. Sin querer hacer entender que fuí un graaaaaaan jugador, debe ser algo así como lo que siente Schumacher cuando ve la formula 1. Sigue alli, pero ya no maneja nada. Así estaré yo mientras pueda, pero además, siempre, al igual que comentó Hector, y como estoy seguro que sienten Alfonso, Igor y Julio, estarán los recuerdos de nuestros dias de magic. eso nadie podrá borrarlo, y de hecho, aún espero que podamos estar juntos en un torneo nacional (y quizas hasta internacional), pero como expectadores, y quien quita que sea acompañando a Houmen, o a Andrés David? Pobre de ellos, estoy seguro que antes de aceptar jugar magic y "calarse" a sus tios, llegarán a tener 2 o 3 doctorados y quizas algún premio novel.
SIEMPRE RECORDARE EL MAGIC! y por eso siempre estaré escribiendo sobre el...
viernes, 6 de julio de 2007
domingo, 24 de junio de 2007
Battle is our religion.
— Latulla, Keldon overseer
Flavor Text on Citadel of Pain.
This fortress is our temple.
Julio hizo una excelente referencia sobre el tipo de jugadores que fuimos -o somos-. El artículo de Mark RoseWater aclara la manera en que el juego, Magic The Gathering, se diseñó para incluir elementos que nos cautivasen a todos, cual anillo de Sauron.
Es interesante conocer ahora, mientras me embutía nuevamente en el mundo de Magic TG para escribir este post, que Mark revisó su artículo en dos ocasiones en 2006. Estas revisiones se pueden leer aquí y acá. Muy seguramente no hemos cambiando tanto, y por eso este Blog, nos resulta tan pertinente años después. Seguimos siendo Johnnies:
Johnny is the creative gamer to whom Magic is a form of self-expression. Johnny likes to win, but he wants to win with style. It’s very important to Johnny that he win on his own terms. As such, it’s important to Johnny that he’s using his own deck. Playing Magic is an opportunity for Johnny to show off his creativity.
Johnny likes a challenge. Johnny enjoys winning with cards that no one else wants to use. He likes making decks that win in innovative ways. What sets Johnny apart from the other profiles is that Johnny enjoys deckbuilding as much as (or more than) he enjoys playing. Johnny loves the cool interactions of the cards. He loves combo decks. Johnny is happiest when he’s exploring uncharted territory.
Like Timmy, Johnny cares more about the quality of his wins than the quantity. For example, let's say Johnny builds a new deck that has a neat but difficult way to win. He plays ten games and manages to get his deck to do its thing… once. Johnny walks away happy.
La tiendita y el ídolo.
Realmente un Johnny nos define completamente, aún más en ese momento en que descubríamos un juego únicamente en base al universo de cartas a las que teníamos acceso.
Revisábamos cientos de cartas, en una pequeña tiendita del centro de nuestra ciudad. Allí habían cajas de cartas que se vendían por separado, algunas muy muy baratas. Muchas habían sido dejadas allí ya sea por desilusión, hastío, repitencia, pero algunas eran verdaderas joyas. Muchas de ellas terminaron en nuestros mazos perfeccionando ideas.
Muchas veces nos reprochamos mutuamente nuestras respectivas adquisiciones, muchas veces por malas, otras cuantas aceptadas luego con repentino asombro. Recuerdo una de esas adquisiciones, recuerdo el día en que descubrí al Ídolo Quimérico y compré 3, baratos.

La tortuga maléfica vio la luz del día, al salir de esas cajas, en varios de nuestros mazos pichachericos, pues resultaba un buen complemento en las estrategias del entorno estándar de esa época. El Gato de Escoria, el Pozo de Vida y Ciudadela del Dolor, cobraron repentino sentido y junto a varias cartas comunes, ayudó a mejorar nuestro juego con sofisticadas rutinas que extendían el poder de nuestras estrategias, aún más allá de nuestra fase de ataque.
Algunos pocos fueron víctimas de nuestro poder, aunque usualmente el daño nos lo infringíamos nosotros mismos ;-)
Encuentro con un elfo.
De esa época, en los rincones del Centro Comercial en el que existía aquella tiendita, recuerdo también la dura manera en que aprendimos que existía un entorno extendido, cuando Julio jugó con un pana, de Caracas, que tenía un viejo mazo azul que amarraba las tierras. No recuerdo su nombre, pero si que nos cautivó su manera de jugar. El lucía como un elfo artesano hippie y fue muy elegante la manera en que con toda tranquilidad, a pesar de que le quedaba sólo un punto de vida, le dijo a Julio: -Va a ser muy difícil que me ganes-. Fue una derrota humillante para nuestro mejor jugador, sin embargo hubo algo en toda al escena que nos hizo admirar a aquel pana, de cuyo nombre quisiera acordarme.
Seguramente leeremos más de Julio, al respecto.
Seguimos siendo hermanos. Battle is our religion.
iGor, escribiendo a ritmo desmedido, sin querer intimidar al resto del clan, pues con seguridad no podrá escribir en los días laborables por venir. ¡Posteen cerdos! :-)
sábado, 23 de junio de 2007
Desde el avila
Para que vean que estoy pendiente incluso alejado de mi computador. Ya me pondré al día con los "posts".
Enviado desde mi BlackBerry de Movistar
El niño Jesús no existe...
Hector siempre tuvo ese "cutting edge" desde el primer momento, descubriendo el "suicide black" con una total naturalidad. Nació su versión de esta estrategia, el mazo "Pichache", y de él adoptamos el nombre de nuestro grupo. Con pocas cartas (aún recuerdo el "teno poquitaz" de Hou Meng), casi todas de muy baja calidad para ser utilizadas en las estrategias dominantes, nuestros mazos servían para el fin principal, tomarnos unas cuantas birras y pasar un buen rato. El Magic sustituyó al dominó en la ecuación rumbera tradicional venezolana.
Pero mucho del atractivo que el juego tenía se perdió cuando me fui a Barquisimeto; el ambiente corporativo y profesional que tenía el Magic allí lo borró de un plumazo. Me sentía como un carajito al que de golpe le revelan que el niño Jesús no existe. Si quería jugar Magic, debía hacerlo competitivamente, no por diversión pura. De esta manera, nació una segunda etapa de nuestro grupo, en la que yo me encargaba de buscar las cartas para cuatro mazos. Los armaba, los probaba, competía con ellos y, finalmente, los enviaba a Mérida para que los jinetes del Armagedón lograran infligir un miedo aterrador en sus rivales 15 años menores. De nuevo, la poca difusión que tenía el juego en Mérida nos ayudaba. Cuatro mazos del mejor nivel, entonados como "vedoces" listos para la carrera, eran bastante difíciles de conseguir en nuestra ciudad. La sensación era adictiva, para nosotros era nuestro mayor triunfo.
Los cinco miembros de esta hermandad hace ya tiempo que hemos dejado esta fiebre, repartiéndonos por diferentes rincones del mundo. Sin embargo, estoy seguro que la magia que nos une como amigos estará siempre presente en todas nuestras reuniones, reales o virtuales. Preparen los "vedoces", los jinetes del Armagedón están listos para ellos.
¡Aquí se juega como Yo digo! !-(
Reconocer la bestia que hay en uno, es algo difícil. Sobre todo cuando a uno normalmente se le aprecia como alguien afable, tolerante, buena gente; en buen andino: medio toche, pues.

El Magic sacó lo mejor y lo peor de todos nosotros. En mi caso mi inmadurez, no reconocida oficialmente sino hasta hoy -Sábado 23 de Junio, 2007, como a las 10 AM-. ¡Dios! como detestaba que aquellas poderosas estrategias de fuerza bruta roji-verde, expresión que psicológica y seguramente podría interpretarse como algún comportamiento auto-reprimido de venganza -o de alguna inclinación sexual escondida, diría mi hermano Fernando-, languideciesen cual patéticos hechizos infructuosos ante las maquiavélicas artes de control pestilente o de, estoy convencido, perverso sadismo disfrazado de pura blancura o peor aún, de ese mágico y azulado mundo marino, tal vez el único inspirado verdaderamente por la Magia per se.
Pero volviendo a la frase que le da título a este post, poderosísimo momento acompañado de gran golpe de puño sobre la mesa de vidrio, que por un momento mágico logró intimidar a todos quienes me rodeaban -muy ayudado por la fuerza de mis 100 Kilos, debo decir- para luego desaparecer en una mezcla de vergüenza propia y risas ajenas, cuyo único posible escape fue el contagio y la risa de asumir mi propio ridículo. :-P
Ya antes habíamos intentado ocupar nuestro tiempo y nuestro cariño innegable de clan, jugando juegos de rol. El D&D por ejemplo, discurría entre interminables tardes de preparación y largos desvelos de pocos turnos de juego que terminaron por matar el encanto. Pero Magic no. Magic nos cautivó desde el primer momento, nos sedujo con la idea de matarnos entre nosotros y aún seguir juntos, como hermanos.
iGor, comentando sobre el Magic en primer post, diciéndole al resto del clan que el URL le caga: ¡No vaya a ocurrir que sea un Blog con Fading 3! :-/
El comienzo...
Bueno, corto por ahora, pero largo en el tiempo.












